Cuando un niño tiene dificultades para comer, hablar o aprender… Más allá de las mañas y la falta de interés

Durante mucho tiempo hemos interpretado el comportamiento de los niños desde lo que alcanzamos a ver: un berrinche, un rechazo a la comida, pocas palabras, dificultades para aprender o problemas para poner atención. Detrás de cada conducta existe una historia. Y detrás de muchas de las dificultades que observamos, hay un niño que intenta adaptarse al mundo con las herramientas que su desarrollo le permite en ese momento.

Quizá la pregunta no sea ¿Por qué no quiere hacerlo?, sino ¿Qué le está impidiendo lograrlo? Ese cambio de perspectiva transforma por completo la manera en que acompañamos a nuestros hijos.

El desarrollo infantil es como un rompecabezas. Es un sistema integrado, donde cada habilidad influye sobre las demás. La manera en que un bebé respira puede influir en su alimentación. La forma en que se alimenta puede favorecer o limitar el desarrollo de los músculos de la boca. La calidad del sueño puede repercutir en su atención, regulación emocional y aprendizaje. Por eso, cuando una pieza del rompecabezas presenta dificultades, las demás también pueden verse afectadas.

Los padres consultan por aquello que más llama su atención. Sin embargo, para un terapeuta infantil ese síntoma representa únicamente el inicio de una investigación. Nuestro trabajo no consiste solamente en enseñar a hablar, mejorar la alimentación o favorecer el aprendizaje.



Nuestro verdadero trabajo consiste en descubrir por qué ese niño está teniendo dificultades. Cuando un pequeño llega a valoración, no observamos únicamente aquello que preocupa a la familia.

Existe la idea de que la terapia infantil está dirigida únicamente a niños con un diagnóstico o con dificultades muy evidentes. La realidad es muy diferente, los terapeutas infantiles también acompañamos a niños que presentan pequeñas diferencias en su desarrollo, factores de riesgo o señales que vale la pena valorar antes de que repercutan en otras áreas de su vida. Muchas veces, una intervención oportuna evita que una dificultad pequeña se convierta con el tiempo en un reto mucho mayor.

Hoy sabemos que los primeros años representan una etapa extraordinaria para el desarrollo del cerebro. Las experiencias que viven los niños durante este periodo, el ambiente que los rodea y el apoyo que reciben influyen profundamente en la forma en que aprenderán, se comunicarán y participarán en el mundo a lo largo de su vida.

Porque detrás de un niño que parece no querer, muchas veces existe un niño que está haciendo su mayor esfuerzo con las herramientas que hoy tiene. Y cuando un adulto aprende a comprender esas señales, deja de corregir únicamente la conducta y comienza a construir oportunidades.

  • LDI. Italdey Eustacio Cruz
  • Clínica Hola
    Centro multidisciplinario especializado en neurodesarrollo infantil. Evaluación e intervención en lenguaje, alimentación, terapia miofuncional, respiración oral, integración sensorial, fisioterapia, aprendizaje y acompañamiento familiar.

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