Hidrocefalia
normotensiva
El trastorno cerebral que miles de adultos mayores padecen sin saberlo
Imagina a un adulto mayor que empieza a caminar arrastrando los pies, olvida cosas con frecuencia y tiene problemas repentinos para controlar la vejiga. La mayoría de las veces se asume de inmediato que se trata de los cambios propios del paso del tiempo. Sin embargo, en miles de casos el diagnóstico real es hidrocefalia normotensiva, una condición neurológica que, a diferencia de otras, sí se puede tratar y en muchos casos revertir.
El cerebro y la médula espinal flotan de forma natural en el líquido cefalorraquídeo, un fluido que amortigua golpes y transporta nutrientes. En la hidrocefalia normotensiva, este líquido deja de reabsorberse correctamente y comienza a acumularse en unas cavidades del cerebro llamadas ventrículos. A medida que los ventrículos se ensanchan, presionan suavemente el tejido cerebral. Esto causa daños progresivos en áreas clave del movimiento, la memoria y el control de esfínteres, sin que necesariamente aumente la presión dentro del cráneo.
El síntoma más temprano y evidente es la dificultad para caminar, conocida como marcha magnética, donde la persona avanza a pasos cortos y lentos, con los pies muy separados y pegados al suelo.
A esto se le suma un deterioro cognitivo leve que se manifiesta a través de pérdida de memoria a corto plazo, lentitud para procesar ideas, apatía o problemas para planificar las tareas cotidianas. Por último, se presenta la incontinencia urinaria, caracterizada por una necesidad urgente y frecuente de orinar que, en fases más avanzadas, puede derivar en la pérdida total del control de la vejiga.
Debido a que afecta principalmente a adultos mayores de 60 años, es muy común que se confunda con demencia senil, enfermedad de Parkinson o envejecimiento normal. Esta falta de diagnóstico oportuno hace que muchos pacientes pierdan años valiosos de calidad de vida sin recibir la ayuda adecuada.
La gran diferencia de este trastorno con respecto a enfermedades neurodegenerativas irreversibles es su tratamiento. Mediante una cirugía menor, se coloca una pequeña válvula. Este dispositivo redirige el exceso de líquido hacia otra parte del cuerpo donde se reabsorbe de forma natural. Al aliviar la presión en el cerebro, muchos pacientes recuperan la movilidad, mejoran su agilidad mental y retoman su independencia.
La clave para lograr la mayor recuperación posible es el diagnóstico temprano.