La psoriasis… Más que una
enfermedad de la piel
Te puedes imaginar vivir con dolor, ardor, picazón en ciertas partes de tu cuerpo, independientemente de las lesiones visibles que esta enfermedad causa… Esto es lo que padecen las personas que viven con psoriasis.
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica que provoca una renovación acelerada de las células de la piel, dando lugar a la acumulación de escamas y zonas inflamadas.
Puede afectar a diferentes localizaciones de la piel; lo más frecuente es que se manifieste como placas rojas y descamativas en la piel sobre las extremidades o sobre la piel que recubre las articulaciones (codos, rodillas), pero hay formas menos conocidas y muy invalidantes como la psoriasis genital, la del cuero cabelludo o las formas con afectación de palmas y plantas.
La psoriasis puede tener serias consecuencias a nivel psicológico. Los síntomas de esta enfermedad generan estrés, incomodidad y tensión emocional, afectando el bienestar integral del paciente, incluyendo lo físico, emocional, social, y profesional/ocupacional, entre otras.
Como en cualquier enfermedad crónica, el impacto emocional y la gravedad en sí depende la extensión de la enfermedad y cuando afecta zonas especiales como cuero cabelludo, genitales, cara, palmas y plantas.
Aunque normalmente se piensa que la psoriasis es una enfermedad que sólo afecta a la piel, lo cierto es que afecta a TODO el organismo.
La psoriasis afecta principalmente la piel, pero puede estar asociada con otras condiciones de salud, siendo más comúnmente la artritis. También se ha relacionado con un aumento de las tasas de enfermedad cardíaca y posiblemente muchos otros problemas, incluyendo diabetes, ansiedad y depresión, y enfermedades inflamatorias intestinales.
El tipo de tratamiento utilizado depende de la superficie corporal total afectada y de la gravedad de las lesiones.
Es importante identificar las lesiones, entender que la psoriasis no es contagiosa para no estigmatizar y tranquilizar a los pacientes. Evitar el estrés emocional intenso, y llevar una dieta saludable, así como hacer ejercicio regularmente pueden ayudar a disminuir la inflamación y mejorar la enfermedad.