Reconociendo la ANSIEDAD
Todos hemos sentido ansiedad en algún momento: ante un examen, una entrevista de trabajo, una exposición en público; pero cuando ésta se instala en nuestras vidas comienza a limitar nuestro día a día.
Tras una ruptura, una pérdida de un ser querido o simplemente de repente, sin razón aparente, es cuando la ansiedad comienza a afectarnos, y más aún, cuando lo padecen grupos más vulnerables como nuestros niños y adolescentes.
Uno de los trastornos mentales más prevalente en la infancia y la adolescencia son los trastornos de ansiedad. En muchas ocasiones no se presentan solos, sino que se asocian a comorbilidades como depresión, dificultades académicas y abuso de sustancias, entre otras.
Es un conjunto de procesos psicológicos y fisiológicos que aparecen cuando captamos peligros reales o percibidos, y que nos predispone a reaccionar rápidamente a la menor señal de que hay que hacerlo. Hace que el sistema nervioso permanezca en un estado de alta activación, de manera que se vuelve más sensible a los estímulos imprevistos. Se trata de una respuesta adaptativa del ser humano, siempre que ésta sea proporcionada al estímulo que la desencadena.
La ansiedad comienza a preocuparnos cuando aparece de repente, de forma injustificada y sin motivo aparente. Si los síntomas físicos son muy elevados, además nos asustaremos.
Taquicardia, dificultad para respirar, mareo, tensión muscular, entre otros, son algunos de los síntomas característicos.
Es una respuesta natural del cuerpo. A lo largo de miles de años, le ha permitido al ser humano sobrevivir. Y si bien atravesamos episodios de este trastorno en todas las edades, durante la niñez y la adolescencia se presentan con características particulares.
Un cuadro ansioso es una respuesta frente a una amenaza. Se trata de algo natural y esperable, pero cuando se excede, entonces aparecen los trastornos.
Los adolescentes pueden acarrear dificultades para la gestión de las emociones que provengan de la niñez. Es una etapa de labilidad emocional, por lo que el riesgo de padecer trastornos de salud mental es más elevado. La regulación emocional, cuando somos niños, viene dada a través de las figuras de referencia.
Los pequeños se regulan a través de los padres. Así que las estrategias para reducir la ansiedad en nuestros hijos nos tendrán como principales involucrados.